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Sucias Fantasías

El liberalismo de mi polla

Nos vamos a Saint-Tropez

Pues no, no nos vamos a Saint Tropez literalmente, solo en nuestra mente para imaginarnos en una de esas fiestas que se pegan Pitbull o cualquier famoso con un poco de renombre. Simplemente echadle una ojeada a los videoclips sin escuchar mucho la musica e id a Saint-Tropez.

Cincuentona

Observaba a las diferentes mujeres que pasaban por mi lado, mujeres echas y derechas, con sus arrugas, sus tetas caídas y alguna que otra cana en el pelo. Después de varios minutos de estar sentado en el banco y contemplar con todo el descaro del mundo la belleza de todas las mujeres que pasaban a mi lado, llego, ¿y quien llego?, pues llego mi cita, que como no podría ser de otra manera era una cincuentona, bueno tenia 49 años pero es más divertido usar el termino cincuentona.

Era la primera vez que nos veíamos desde aquel encuentro casual en el metro de Madrid. Dolores vestía muy elegantemente, con una camisa blanca y un pantalón negro muy ajustado que marcaba su pequeño trasero, iba maquillada, para mi humilde gusto, demasiado y complementaba su atuendo con varia joyas. La mujer, mi mujer, tenia un cuerpo pequeño, de no más de metro setenta, delgada y con unas pequeños pero bonitas tetas, o eso parecía a simple vista.

Nos saludamos y nos fuimos hacia el bar más cercano a tomar un café rápido, aunque habíamos quedado para comer ella dijo que no tenia hambre, que tan solo quería un café rápido. Nos tomamos el café, no tardamos más de 15 minutos, mientras tanto charlamos un poco de nuestras vidas, trabajos y un poco de política. Hasta que ella se levanto, pidió la cuenta y me invito a ver su despacho, la MQMF (madre que me follaría) trabajaba de pedagoga y tenia un pequeño piso donde recibía a sus clientes. Me enseño su pequeño despacho y nos sentamos en un par de butacas que tenia, empezamos a hablar de la vida, ella no estaba casada y tampoco tenia hijos, poco tiempo después se levanto de su butaca y se sentó en el respaldo de la mía. El corazón me latía más rápido que nunca, estaba empalmado y asustado.

Yo tenia miedo, no estaba seguro de si ella quería lo mismo que yo. Al fin y al cabo ella era un mujer ya echa mientras yo era un yogurin inexperto a su lado. Supongo que debió notar mi poca seguridad porqué sin decir nada, ni vacilar, me giro suavemente la cabeza con sus manos y me besó. Un besó largo, suave y con extra de saliva por su parte. La agarré de la cintura y la obligué a ponerse encima mío, ella notaba mi duro pene, la acariciaba y la besaba sin parar, estaba muy cachondo.

Cuando me cansé de besarle empecé a desabrochar su bonita camisa, poco a poco, pero antes de acabar, ella me dio un suave golpe, me lanzó hacía atrás y rápidamente me saco los pantalones y los calzoncillos y empezó a chupar mi erecto amigo, el pene. En ese momento se me encendieron los ojos, me brillaban más que nunca, estaba ilusionado y con un poco de miedo, no todos los días puedes joder con una cincuentona y nunca antes había caído una torre tan alta. Mi querida cazadora de yogurines me estaba haciendo la mejor mamada que había saboreado mi polla. Cuando se canso de chupar, se levantó y se desnudo sola, no me dejo tocarla, me obligo a observar como se iba sacando lentamente cada parte de su vestimenta, hasta que estuvo desnuda ante mi. En ese momento, mostró un cuerpo frágil, lleno de arrugas y con las tetillas caídas, aún así, me puso más cachondo.

Me obligo a levantarme, se sentó ella y abrió las piernas, era mi turno, ahora tenia que comerle su viejo coño, por cierto estaba bien depilado, se lo comí de la mejor manera que supe, estaba asustado, a ella le habían comido su preciosa vulva un millar de veces. Aún así quedo más que satisfecha, lo se, soltó una gran frase para mi -Tienes muy buena lengua-.

Pocos minutos después empezamos a follar, no era la vagina más bien lubricada en que había metido mi polla, pero no me podía quejar, no estaba nada mal para tener cincuenta años. Estar follando en la butaca era demasiado incomodo, nos dimos cuenta bastante rápido, y nos pusimos en el suelo, con la clásica postura del perrito, muy cómoda. Pasamos por alguna que otra postura más, antes de acabar, ella encima, después yo, otra mamada y cabalgada final. Cincuenta años, puede ser lo vieja que todos vosotros queráis, pero como se movía, amigos míos.

Eché mi querida leche encima de su delgada y morena barriga. Nos vestimos, nos dimos un par de besos y nos despedimos con un hasta la próxima semana.

Héroes de la clase obrera

Siguiendo con la serie de entradas “Música para follar” que empezó mi compañero Lenny Belardo, hoy os traigo la segunda entrega de la mano de la banda de punk vasca Lendakaris Muertos con su tema “Héroes de la clase obrera“.

He elegido este temazo por una sencilla razón que mezcla mi ideologia política con mi demencia sexual. Poseo en mi poder dos camisetas con las fotografías del MHP Jordi Pujol con el lema “Orden” y la del MHP Artur Mas con el lema “Ilusión” y mi principal fantasía sexual es poder vejar a una socialista, o aún mejor, una comunista mientras suena, en bucle infinito, esta canción. Como bien decía el bueno de Salvador Sostres a una socialista siempre se le a de vejar.

Shakira para follar

Hoy queremos empezar una nueva categoría: música para follar. En ella queremos sugerir algunas canciones ideales (o no) para tener sexo.

Rabiosa es uno de los mejores temas de Shakira, no solo por su melodía ni letra (ejem) sino por el videoclip, donde vemos a la colombiana como nunca la habíamos visto antes: peluca negra, bañera de bolas y una cámara que la sigue pero todo el club.

Es una de mis canciones favoritas para tener sexo especialmente con chicas que no hablan español porque en ocasiones me he sentido mas próximo a Shakira que a la chica con la que me estaba liando 🙂

Mujer de moral distraída

Borrachos y puestos hasta las cejas volvíamos de fiesta hacia casa, mis cuatro amigos y yo. Llegamos a una rotonda donde había una hermosura rusa, ojos verdes, rubia y de grandes senos, entonces nos pusimos a discutir si era una puta o no, finalmente para salir de dudas me acerque con el coche y directamente le pregunté -¿Cuánto por un cacahuete?- Se saco los cascos de las orejas y me dijo que treinta pavos por treinta minutos, puta barata. Dimos un par de vueltas a la rotonda al tiempo que discutíamos si teníamos que hacer una orgía con ella o no. Nos volvimos a acercar. -¿Cuánto por los cinco?, sin ningún gesto en su cara ni en su cuerpo nos contesto -Solo uno y treinta euros- dimos un par de vueltas más hasta que decidí que me la iba a follar, estaba tan puesto, tan borracho y tan caliente que tenía que meterla en algún sitio.

Mis amigos se bajaron al otro lado de la acera, yo cogí la puta en la rotonda y me señalo la gasolinera abandonada del lado. Después de pagarle la mitad del precio acordado, quince pavos, nos metimos en los asientos de detrás, me desnudé de cintura para abajo,  ella agarro mi cipote y puso un condón, le cogí la cabeza y le obligué a chuparme la polla, blanda como una buena morcilla, la chupo lentamente al principio, después con más ímpetu, tardo algún que otro minuto en ponerse dura, seguramente culpa del alcohol y el condón.

Cuando llevaba un par de minutos chupando, le dije que parará, que lo que yo quería era follar, se desnudo de cintura para abajo y se desabrocho la camisa, mostrando un depilado coño y unos enormes senos protegidos por los sostenes. Intenté penetrarla, pero ella no quiso, me agarro el cipote y lo introduzco en su enorme chochete, empecé a moverme, pero tampoco quería que yo hiciera algo, me obligo a estar sentado mientras ella “cabalgaba” encima mío. No estaba excitado, ni siquiera mi pequeño amigo se lo estaba pasando bien. Le agarre las tetas y intente chupárselas, pero no quiso, le propuse sexo anal, una mamada sin condón, una cubana y mil porquerías más, pero la muy puta, nunca mejor dicho, no quiera hacerme nada de nada.

Al cabo de 10 minutos de que estuviera follándome, si a eso se le podía llamar follar, se enfado conmigo, saco mi polla de dentro suyo y empezó a chillarme -¡Tu eres un depravado y hablas mucho. Me voy !- sin decir nada más, salió del coche y me dejó con el condón puesto y una erección.

Recogí a mis amigos, nos fumamos un par de cigarros y para casa, entre risas y erecciones.

Lo carnal del carnaval

Puede que hay algo que me ponga más cachonda que el novio de una amiga, que dos o tres primos semilejanos que tengo, que un negro con gorra levantada: es seguro, que lo que más mojan mis bragas son los atuendos, máscaras, caras pintadas y mamacharradas varias para que el ser, se convierta en algo – aunque sea por una noche- que no es. El febrero del carnaval es cuando más follo porque todo el mes tengo el alma y el cocho en alerta. Me pierde el disfraz.

Hay un lugar en el mundo, donde todo vale, y no hace falta ni que sea carnaval, aunque cuando lo es, sus calles y gentes se llenan de color y drogas y parece que las penas por rumba son menos penas morena. La Tacita de Plata, la Cádiz asalvajada, encarajotada y dicharachera, puede que tenga por metro cuadrado los tíos más tremendos y con ganas de meterte el cipote de la Europa actual. Se mezcla que a una le va la samba con que los otros están para baile, y año tras año vuelvo para Barcelona con el hígado roto y el coño morado.

A los piratas gaditanos les pone cachondos las que siendo de fuera, teniendo otro acento y otras maneras, vamos allí los febreros a pegarnos unos dancings, a escuchar chirigotas. Y si de descaro y desparpajo tienes, tú follas seguro. Esa es mi pócima sexual secreta.

Cuando aún no era mayor de edad, años hace ya, un gaditano de ojos verdacos y vestido de pirata del Mar Muerto – porque del Caribe es muy mainstream- me agarró la mano y me preguntó si yo iba disfrazada de cerda porque algo de ello tengo. Yo le dije que de animal hay en mí, pero que pirata otro rato soy, porque capaz de beberme el agua de una isla si de ron se trata.

Estoy como harta que los jabatos guapos -por el hecho de serlo- crean que tienen tetas en bandeja.
En un callejón que él dejó sin salida, me intentó comer los morros pero la cerdita le hizo la cobra varias veces. Estoy como harta que los jabatos guapos -por el hecho de serlo- crean que tienen tetas en bandeja. Con esto, no quiero decir que las féminas necesitamos dósis de violín y velas, pero nenes, dejaos de tanta prepotencia cipotuda. La cuestión es que Johnny Depp de Cai me metió los dedos en el coño y me dijo que aunque mi boca negara romperle los labios, lo de abajo pedía hombre a chorros.
Año trás año lo veo cuando voy a Cádiz, pero eso sí, de pirata nunca más, siempre él trabajando y yo bebiendo ron.
Él policia nacional y yo coño mojado a estrenar -por él-.
Pero lectores, lectoras, este año ME LO FOLLO.
Lo juro….
…por mi máscara.

Orgasmo seco

Ayer me masturbé pero no me corrí. Y no, no sufrí un gatillazo ni me quedé a medias sino que llegué al punto de eyacuación… sin que nada saliera. Después de unos minutos de preocupación (“tan viejo soy ya?”), me decidí buscar por internet las posibles causas y descubrí que lo que me pasó se llama orgasmo seco y que es más normal de lo que parece.

El orgasmo seco es llegar al clímax sexual sin eyacular y puede tener varias causas, pudiendose generar algunas de ellas via la presión de la uretra justo antes de llegar al clímax, la contracción del músculo pubocoxígeo justo después del orgasmo o con el uso de bombas de vacío. Si eres un profesional del tema puedes llegar a tener múltiples orgasmos en una misma sesión sexual lo que aparentemente no suena tan mal.
Habéis experimentado alguna vez con rogamos secos? Dejadnos vuestras opiniones mas abajo.

Aleatoriedades

Si hay algo que atraiga el que le escribe, es la aleatoriedad. Esa mágica oportunidad que el azar le regala a uno sin avisar. Los hippies lo llaman destino; los creyentes, la voluntad del Señor. Pero todos compartimos el placer cuando algo totalmente inesperado se nos presenta, y decidimos aceptarlo, afrontarlo sin remordimientos.

Aleatoriedad es lo que pasó un frío viernes, no hace muchas semanas atrás, cuando después de tomar unas cervezas con los compañeros de trabajo, cuatro de nosotros decidimos salir. Me atraía Gema, una pelirroja -aunque ella diga que es castaña -exótica, de no sé que remoto país que solo viste de blanco y negro. Habla rápido ese inglés nativo, volteando su cabeza a la derecha y ligeramente hacia abajo para que sus ojos parezcan más amenazantes. También estaba Fred, un australiano alto y delgado, bi declarado pero en periodo heterosexual durante los tres últimos años. Frío, audaz, de esas personas a las que amas u odias. Por último también estaba Daniel, homosexual -aunque él diga que es bi- amante de lo sucio y aleatorio.

A Daniel siempre le había gustado Fred y no lo escondía, y entre Gema y un servidor siempre ha habido esa atracción que ambos ignorábamos por vergüenza o culpabilidad.

Entramos en un club de música electrónica y después de dejar los abrigos nos dirigimos al baño. Todos al mismo. No puedes crear la aleatoriedad pero la droga tiene un fuerte poder de atracción de situaciones impensables en la sobriedad.

Daniel iba detrás de Fred para que le besara mientras el resto bailábamos el monótono ritmo del techno. Después de uno de los muchos viajes al baño que hicimos esa noche decidimos sentarnos en una zona de sofás. Solo había sitio para tres así que Fred decidió que era una buena idea estirarse encima del resto de forma que su cabeza quedara en mis rodillas. Mis manos, completamente independientes en ese momento, empezaron a acariciar ese fino cabello australiano, mientras Daniel empezaba a besarle.

Y sí, era mi turno y cumplí religiosamente con mi deber.

Instantes después, Daniel empezó a besar a Gema -brevemente ya que el siempre ha preferido a los chicos- para luego forzarla a besar a Fred. Y sí, era mi turno y cumplí religiosamente con mi deber. Fred besaba de forma demasiado brusca, seguramente pensando en su novia. Con Daniel descubrí una conexión que nunca hubiera pensado que pudiera tener besando a un chico: nos entendíamos en forma e intensidad y su barba de una semana no solo no me molestaba sino que hacia el juego aun mas interesante. Besé a Gema por obligación porque, estúpido de mi, no quería que eso afectara a nuestra relación de amistad. Visto el resultado, ella pensaba lo mismo.

Hicimos varias rondas como si fuéramos niños de 10 años jugando a los tazos, pero Daniel me escogió y nos liamos durante algunos minutos. Fred se cansó y se levantó, así que el juego se había acabado oficialmente y volvimos a bailar, esta vez a la sala con la música más dura. Nos sentíamos liberados, con la fuerza suficiente como para llevar ese juego al siguiente nivel.

Pero no pasó. Unos amigos de Gema llegaron unos minutos después, Daniel estaba cansado y la culpabilidad de Fred ya había tomado el control de su cabeza. Ya no nos besamos más esa noche. De hecho, desde ese día no hemos vuelto a salir juntos, seguramente por ese temor infantil de ya saber como acabaría la noche.

La aleatoriedad no entiende de parejas, esperas o vergüenza. Esa noche la encontramos y la dejamos escapar, algo que me prometí a mi mismo que no volvería a pasar dos veces. Palabra.

I’m the party

¡He vuelto!

Podemos decir que mi actividad en Sucias Fantasías es proporcional al nivel de destrucción que padece mi psique. De modo que estad atentos, lo que voy a contar aquí no es apto para mentes poco distraídas.

Durante estos años de ausencia he realizado un trío, follado con mujeres casadas, otras mayores de 50 años (posiblemente me he follado a tu madre), con gordas, sudamericanas y asiáticas, una mujer me ha vejado y practicado sado conmigo, he empezado a experimentar con las drogas y soy una leyenda en Berlin con el sobrenombre de “Jack Bauer”. Pero tranquilos, os iré contando todo esto y más, poco a poco.