agosto 26

Prostitutas II

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Nuestra segunda noche en Budapest decidimos buscar las putas antes de salir de fiesta, para no obtener el mismo resultado que la noche anterior. Con el voto favorable de cinco de los seis integrantes del grupo, uno de nosotros (por aquel entonces enamorado) no quería participar en tal “evento”. Hay que añadir que dos de nosotros se empezaron a “rajar” durante la búsqueda de las prostitutas, sobretodo uno. Con las putas en nuestro apartamento y ya pagadas (15€ por barba, para una mamada de 15 minutos).

Me senté, desnudo y con la polla flácida en el sofá, junto a mí, había el segundo hombre más depravado del grupo (tanto o más que yo), los dos desnudos, sacamos unos condones y se los dimos a las rameras, que rápidamente se pusieron manos a la obra, nunca mejor dicho. Mientras ellas empezaron con su trabajo, nosotros, empezamos con tocamientos bastante “homosexuales” pero inocentes entre nosotros. Finalmente las putas nos separaron, decían que así no nos podríamos llegar a concentrarnos… vaya tonterías, pero tuvimos que hacerles caso, ya que se negaban a seguir chupándonos la polla si no estábamos separados.

Justo en ese momento, entro uno de nuestros amigos, sin pantalones, con la polla fuera, flácida, con el condón en la mano y machacándose el manubrio, la morena (que parecía la puta dominante) rápidamente le echo de la habitación, con cara de no entender nada, salió de ella, aún masturbándose y cerró la puerta.

Lo que voy a explicar ahora, yo no lo viví, no estaba allí de modo que es la historia narrada por diferentes amigos. Estos trozos los voy a escribir de otro color, cada color representará un amigo.

Mientras nosotros estábamos dentro con las putas, dos de nuestros compañeros entraron en los dos baños del piso y empezaron a tocarse, con la intención de adelantar trabajo y correrse con el trabajo de las putas, uno de ellos, salió del lavabo, medio desnudo, con un condón en la mano, machacándosela y con la polla blanda, entro directamente hacía el comedor y salió a los pocos segundos. Se fue directo al WC, de nuevo. El segundo de ellos, se sentó en el sofá, al lado de dos amigos, y empezaron a comentar la jugada, mientras éste se masturbaba, aunque por dentro de los pantalones. 

Nosotros dentro del comedor seguíamos con las putas, ya después de pagar 15€ más para otros 10 minutos de paja, finalmente nos corrimos, tengo que decir que a día de hoy es una de las mejores pajas que ha catado mi trabuco. Salimos y entraron los dos chicos que habían ido al lavabo a pelarsela.

Mientras ellos estaban dentro el quintó hombre que había pagado nos intentaba convencer para que no le obligáramos a entrar dentro, con las putas. Él, que al principio del viaje decía que no era nada malo pagar por sexo, estaba “acojonado”, no quería entrar ni harto de vino.

Dentro, nuestros dos hombretones, seguían con las putas, aunque uno de ellos salio a los cinco minutos. Indignado, empezó a insultar al segundo en discordia, diciendo que nadie era capaz de concentrarse con tal pesado. A los 10 minutos, con el tiempo finalizado, salió el segundo, polla dura, sin condón y directo al lavabo. 

La primera versión de lo sucedido dentro del comedor nos explica que el segundo de nuestros amigos no paraba de preguntar a las putas “can you touch my balls? y demás mierda por el estilo, y por eso había decido salir del comedor y abandonar a la puta a 10 minutos de acabar su tiempo. Nuestra opinión: no se le hubiera levantado ni con Sasha Grey. La segunda versión, nos cuenta que tan solo había realizado una pregunta a la putilla y que la verdad es que a ninguno de los dos se les ponía dura la polla…

A continuación entró el quinto hombre, para salir a los 2-3 minutos y diciendo, ya está, ya me he corrido. Entramos cinco en el comedor, el sexto estaba en el retrete machacando su polla. Aquello parecía Territorio Comanche: papeles arrugados por el suelo, condones, olor a sudor y dos putas recogiendo sus cosas…

Categoria: Vivencias
junio 16

Prostitutas

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Era el día del comunista y junto a cinco amigos nos encontrábamos en un apartamento en el centro de Budapest, discutiendo si era mejor ir de putas antes de salir de fiesta o después. Al cabo de una larga discusión decidimos que era mejor ir de fiesta, apretar a toda gitanana hungaresa que se encontrará por medio y si no mojábamos, pagar la puta.

Como la fiesta fue un fiasco en general (sólo ligo uno y tampoco se la folló) de modo que voy directo al apartado donde contratamos las putas…

Después de la fiesta, con el sol picando en mi cogotera y una una buena mamada, lamentablemente de alcohol, nos dirigíamos hacia el apartamento. En algún lugar del recorrido nos acabamos separando, por un lugar, Artur y Francesc y por el otro Salvador, Felip, Santi y un servidor. Nosotros nos largamos directamente a la cama, sin nada que destacar en el camino. Los otros dos acabaron hablando con una fulana. Según su descripción, una gitana hungaresa echa polvo, con la falta de dos dientes pero que estaba muy buena, a día de hoy dudo esto último.

Llamaron a uno de nosotros para decirnos que traían a la puta y que nos fuéramos preparando, pero por mala suerte nuestra, nosotros ya dormíamos, y dormíamos con toda la papa encima, de modo que solo se enteró uno que venían con la gitana desdentada.

Cuando llegaron aquellos lo hacían con la puta, aunque Santi ya les había dicho que dormíamos y que no podríamos vejarla. Al ver a la desgraciada muchacha se dirigió a ella ” Get the fuck out, bitch” y se largó a la cama. Los dos pardillos, de mis amigos, se disculparon y se fueron, pero ella les barró el paso y les pidió los 50€ que habían acordado por follársela. Como buenos catalanes se negaron a pagar tal cantidad sin haber conseguido ni una cochina mamada. La puta al ver que no seria pagada amenazó con pegar a uno de ellos, incluso llegó a intentar darle un puñetazo en la cara, la lo mejor quería dejarle la dentadura como la suya. Al final, entre las ganas de ir a la cama y el miedo del chulo le lanzaron 10 miseros euros en sus pies y la dejaron junto al portal del apartamento.

Continuará…

Categoria: Vivencias
abril 23

Sant Jordi

Rosa i llibre

23 de abril, hoy es el día de Sant Jordi, patrón de mi querida Cataluña y el autentico día de los enamorados para los catalanes, donde hay rosas para ellas y libros para ellos.

Sant Jordi es un día triste para los matados a pajas. No es suficiente que no tengamos a nadie para regalar una rosa que, a más, las mismas mozas que nos ignoran en las discotecas, hoy nos persiguen por cada esquina queriendo vendernos una.

También encontramos aquellos losers que en tal día como hoy, regalan tantas rosas como dinero lleven encima, una para cada compañera de piso, otra para la ex y no olvidemos la rosa para la amante. Pero el colmo de los desgraciados, en el día de hoy, son los llamados Jordi que no tienen a quien regalar nada. Los únicos en toda Cataluña que son felicitados para su santo y, entre felicitación y felicitación, les preguntan: “¿Ya has comprado alguna rosa?” pero su respuesta siempre tiende a ser negativa.

Lección de vida para un catalán: Si has de tener un hijo que sea un matado a pajas, no le llames Jordi.

Categoria: Opinión, Vivencias
abril 4

El simba y el Saruman

Una de las mayores fantasías sexuales de los hombres es encontrar una chica que se deje correr en la boca/cara y si encima se come todo nuestro oro blanco, mejor que mejor. Yo, queridos lectores, os traigo dos practicas mucho más divertidas para hacer con nuestro semen y la hermosa cara de una guarrila, el Simba y el Saruman:

El Simba: Después de que se te corran en la boca, con la gotita de semen que te cae por la comisura de la boca, viene él y con su pulgar te la recoge para luego hacerte la marca en la frente igual que lo hace Rafiki (el babuino del Rey Leon).

Hacer el Simba

El Saruman: puedes estar chupándosela, masturbándolo o follandotelo, pero a la hora de correrse lo tiene que hacer en su mano con cuidado sin derramar ni una gota, para luego venir y restregártelo todo por la cara, ¡la mano blanca de Saruman!

Hacer el Saruman

abril 3

Autocomplaciencia

Autocomplascencia

Con una cerveza en una mano y la otra refregándome mi rabo. Miraba de lado a lado, Marcos y Pedro hacían exactamente lo mismo, nos miramos, nos reímos y volvemos a clavar nuestras miradas en la stripper que tenemos justo delante. Era una chica Polaco, olvido decir que estamos en Polonia, de larga y morena melena que le llega hasta sus redondos y pequeños pechos. Se nos acerca, nos lanza un giñó y nos dice – Chicos, ¿un privado?- Miro a mis amigos, Marcos ya daba palmas de alegría y Pedro tenía cara de asco. -Vamos Marcelino, ¿sí o no?- me pregunta Marcos. Discutimos un poco con la stripper y acordamos un precio, 60€ y una botella de Champagne para todos.

Entramos en una sala pequeñita, con un sofá largo y una silla en el medio de la sala, nos sentamos, los tres vamos empalmados. La stripper empieza hacer su número, se desnuda lentamente, a la vez que nos regala un baile “sexy”. De fondo suena una canción de Arcade Fire. La stripper se me acerca y con sus pequeñitos senos me levanta las gafas, le chupo una teta mientras que agarro la otra. Mala idea. Me da un guantazo con su mano derecha a la vez que chilla -Por eso no quiero a niños, no respetan nada- recoge sus pertenencias y nos deja allí sentados y con cara de pasmados.

Pocos minutos después nos estábamos dirigiendo hacia nuestro alberge y con 60€ menos, vaya noche. De lejos vemos como se acercan un grupo de cuatro chicas, cuando llegan a nuestra altura Pedro se dirige a ellas, en ingles, -Perdonad señoritas, ¿Queréis sexo?- se ríen y se largan sin decir nada. Al llegar al alberge decidimos hacernos unas pajillas para bajar la calentura. Estamos los tres sentados, cada uno en un retrete, llevamos cinco minutos dándole al manubrio cuando escucho un escupitajo – joder, he fallado- dice Pedro. Marcos y yo nos reímos de él. Seguro que tiene una diminuta berga, pobre infeliz. Minutos después Marcos salé corriendo de su retrete y abre la lavadora que hay justo delante nuestro, -no puede ser- pienso. Lleva agarrado su pene con la mano derecha, apunta y deja una larga y maloliente corrida dentro de la lavadora. Se tumba en el suelo y empieza a reír como un crio, pocos minutos después hago exactamente lo mismo. -He llegado hasta el fondo, la mía tiene más potencia- le digo. Esperamos a Pedro, minutos y minutos, el tío no se corre.

-Chicos, yo no puedo, vamos a dormir- nos dice Pedro con voz de cansado. Mientras Pedro y Marcos se acababan de vestir yo meto mi peludo culo dentro de la lavadora y empiezo a defecar -Rápido, pásame esa toalla- chillo. Me limpio el culo con la toalla, me visto y nos vamos hacia la cama.

abril 2

Las mejores morcillas

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No paraban de lanzarme cava por encima, entre Marcelino y Marcos me habían dejado perdido, pero yo no le daba mucha importancia, esa noche solo tenía ojos para Helena, una preciosidad de la capital, ojos marrones, bonitos pechos y admirable trasero. Pocos minutos después mis queridos amigos me obligaron a sacarla a bailar, que vergüenza, entre bailoteos y varios intentos por mi parte de lanzarme hacia sus carnosos labios, Helena se abalanzó sobre mí, agarro mi femenino trasero y me besó. En ese preciso instante se paró el mundo.

Entrecruzamos nuestras lenguas durante varios minutos. Le agarro de la mano y nos vamos hacia las afueras del pabellón donde se celebra el baile, la empotro contra la valla y saco al cubierto sus enormes senos. Empiezo a chuparlos, que bien que saben. Estoy muy cachondo pero mi pequeña morcilla no funciona, no se pone erecta, será culpa del alcohol. Siempre es culpa del alcohol. Ella saca al descubierto mi pequeño y rechoncho falo, empieza a manosearlo mientras yo sigo chupando y mordisqueando sus pechotes. -Ay que pechotes- pienso.

No estoy seguro del tiempo que llevamos allí, pero de golpe me giro y veo a Mónica a nuestro lado, le susurra algo al oído a Helena. Se tapa, guarda mi pequeña morcilla y me agarra la mano. Nos marchamos de ese lugar. Al día siguiente mis amigos me cuentan que Mónica nos aviso de que éramos el espectáculo de la noche, que varias personas nos estaban mirando y nos animaban a follar. Que panorama.

Me encuentro en medio de un bosque. ¿De un bosque?, estoy un poco perdido. Helena se desnuda de cintura hacia arriba y me desnuda completamente. Se arrodilla ante mí y empieza a chuparme el pirulo de nuevo. Ay está la chiquilla, dale que te pego, como si fuera un helado de fresa. Chupa y chupa, la verdad es que estoy muy caliente, llevo más de un año sin meterla en ningún agujero, pero no se levanta. Maldita polla como me puedes fallar en estos momentos. Le agarro por la cabeza, le saco mi pequeño nabo de su boca i le digo -Déjalo estar, esta noche no va a funcionar-. Nos vestimos y vamos hacia el coche de Marcos, llevan un par de minutos esperándome para irnos.

Delante  el coche nos damos un último beso, largo, intenso y con extra de saliva. Le agarro su bonito trasero. -Guarrilla!- Oigo chillar, es el cabrón de Marcelino.  Ella le dedica una peineta. Me subo al coche y nos vamos.

A la mañana siguiente me levanto con dolor en la espalda y en la cabeza. Encima tengo las piernas llenas de moratones y arañazos. -¿Qué paso ayer por la noche?- pienso.

marzo 31

En aquellas tetas holandesas

en aquellas tetas holandesas

Llevábamos un par de horas intentando hablar, yo balbuceaba palabras en inglés y ella se defendía cómo podía con el castellano. Mientras intentábamos conocernos yo no podía dejar de mirar sus enormes pechos. Madre mía como estaba la holandesa de los cojones. Solo podía pensar en desnudarla y comerle aquellas berzas tan bonitas que dios le había dado. Casi sin darnos cuenta se hizo de noche y tanto ella como yo teníamos que volver a nuestras caravanas a cenar, nos despedimos con un par de besos y quedamos al cabo de un par de horas.

 Después de cenar no podía dejar de mirar el reloj, tenia ganas de ir hacia el bar del camping, era el lugar dónde había quedado con Laura, con mi holandesa. A las doce en punto estaba en la puerta del bar, ella tardó unos minutos más en llegar, pero allí estaba. Guapa, deslumbrante y con sus magnificas tetas botando al andar. Nos cogimos la mano como un par de enamorados y dimos un paseo, en silencio. Al salir del camping nos sentamos en un banco, charlamos, reímos y nos mirábamos como dulces críos de 14 años enamorados. Cerré los ojos, acerqué mis labios con los suyos y la besé. La besé muy mal, demasiado mal, en aquel momento no había dado más que un par de besos a un par de chicas. Pero mis nervios pasaron al ver que ella también estaba confundida, para ella aquello también era nuevo. Nos pasamos toda la noche besándonos bajo las estrellas.

Pasé la mejor semana de mi vida, estaba medio enamorado de una chica que iba a dejar de ver en breve y ella sentía lo mismo que yo. Aquella noche era la despedida, ella se iba a Holanda y a mi me quedaban 3 días de vacaciones. Aquella noche quedamos delante de los lavabos, ella llegó nerviosa me besó en la mejilla y me llevo hacia dentro de las duchas de las chicas. Entramos en una de las duchas, ella me enseñó el condón que llevaba y me susurró al oído: “Quiero perder mi virginidad contigo”.

Nos besamos durante un largo tiempo, empezamos a tocarnos uno al otro, no sabíamos que hacíamos  todo aquello era nuevo para nosotros. Nos desnudamos y ella empezó a lamer mi cipote. Madre de dios, que placer. En aquel momento pensé – Las pajas a escondidas en el WC son una mierda-. Mientras ella me chupaba la polla empecé a magrear sus enormes senos, no me cabían sus grandes tetas en mis pequeñas manos de adolescente. Era mi turno, me tocaba comerle el coño, no sabía como hacerlo, primero empecé a lamer un poco por fuera, lamía con miedo, sin saber muy bien lo que me iba a encontrar. Finalmente entendí como se tenia que hacerlo y ya empezaba a darle placer. Decidimos que era hora de penetrarla, tardamos un par de minutos en poner el condón como tocaba y otro par de minutos en penetrarla bien. Una vez con la polla medio dentro de su vagina, empecé a cabalgarla.  Me encantaba. Ella tenia una cara de placer  mezclada con el terror. Me la follé durante varios minutos. Me corrí. Aquella me sabia a gloria pero también a poco. Pensaba que una duraba más follando.

Nos dimos una ducha, nos besamos y salimos a contemplar las estrellas como dos recién casados. Nos despedimos con un largo beso y me fui a la cama sintiéndome el hombre más poderoso del planeta.

Categoria: Vivencias
marzo 27

Quédate a dormir, solo a dormir

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Esta historia de terror le paso a un amigo de un amigo mío. El muchacho invito a una bella mujer, de grandes senos y gran nariz, a su casa a cenar. Claro está, con la única intención de acostarse con ella.

Después de una muy buena cena y de beberse alguna que otra botella de vino barato, se fueron para la habitación, solos en la intimidad y acompañados por el que podía ser el mejor objeto en ese momento, una cama. Se pasaron horas y horas hablando de sus cosas: parejas, universidad, fiesta, … pero en ningún momento ninguno de los dos hizo el paso definitivo, ni un roce, ni un beso en el cuello, ni lanzarse de golpe a por el otro. Nada de nada. Estaban frente a frente dos personas Dodotis, (Persona que cuanto tiene un ligue fácil se hace caca, se raja en el último instante).

De esta manera, nuestros intrépidos amigos, siguieron hablando y hablando, sin decidirse a dar el paso definitivo para acabar follando. Así que llego la hora de irse a la cama, a dormir, ya era tarde y los dos tenían que madrugar. Se acostaron, juntos en la misma cama pero en cambio de retozar de placer el uno con el otro se fueron a dormir, por muy raro que parezca esta pareja paso de tener sexo y se fueron a la cama solo a dormir.

Amigos y amigas míos, espero que nunca vivan una historia de terror como esta.

marzo 26

Las putas no son de fiar

las putas no son de fiar

Borrachos y puestos hasta las cejas volvíamos de fiesta hacia casa, mis cuatro amigos y yo. Llegamos a una rotonda donde había una hermosura rusa, ojos verdes, rubia y de grandes senos, entonces nos pusimos a discutir si era una puta o no, finalmente para salir de dudas me acerque con el coche y directamente le pregunté -¿Cuánto por un cacahuete?- Se saco los cascos de las orejas y me dijo que treinta pavos por treinta minutos, puta barata. Dimos un par de vueltas a la rotonda al tiempo que discutíamos si teníamos que hacer una orgía con ella o no. Nos volvimos a acercar. -¿Cuánto por los cinco?, sin ningún gesto en su cara ni en su cuerpo nos contesto -Solo uno y treinta euros- dimos un par de vueltas más hasta que decidí que me la iba a follar, estaba tan puesto, tan borracho y tan caliente que tenía que meterla en algún sitio.

Mis amigos se bajaron al otro lado de la acera, yo cogí la puta en la rotonda y me señalo la gasolinera abandonada del lado. Después de pagarle la mitad del precio acordado, quince pavos, nos metimos en los asientos de detrás, me desnudé de cintura para abajo,  ella agarro mi cipote y puso un condón, le cogí la cabeza y le obligué a chuparme la polla, blanda como una buena morcilla, la chupo lentamente al principio, después con más ímpetu, tardo algún que otro minuto en ponerse dura, seguramente culpa del alcohol y el condón.

Cuando llevaba un par de minutos chupando, le dije que parará, que lo que yo quería era follar, se desnudo de cintura para abajo y se desabrocho la camisa, mostrando un depilado coño y unos enormes senos protegidos por los sostenes. Intenté penetrarla, pero ella no quiso, me agarro el cipote y lo introduzco en su enorme chochete, empecé a moverme, pero tampoco quería que yo hiciera algo, me obligo a estar sentado mientras ella “cabalgaba” encima mío. No estaba excitado, ni siquiera mi pequeño amigo se lo estaba pasando bien. Le agarre las tetas y intente chupárselas, pero no quiso, le propuse sexo anal, una mamada sin condón, una cubana y mil porquerías más, pero la muy puta, nunca mejor dicho, no quiera hacerme nada de nada.

Al cabo de 10 minutos de que estuviera follándome, si a eso se le podía llamar follar, se enfado conmigo, saco mi polla de dentro suyo y empezó a chillarme -¡Tu eres un depravado y hablas mucho. Me voy !- sin decir nada más salió del coche y me dejo con el condón puesto y una erección.

Recogí a mis amigos, nos fumamos un par de cigarros y para casa, entre risas y erecciones.

Y es que amigos míos, las putas no son de fiar…

Categoria: Vivencias