junio 16

Prostitutas

DSC05057

Era el día del comunista y junto a cinco amigos nos encontrábamos en un apartamento en el centro de Budapest, discutiendo si era mejor ir de putas antes de salir de fiesta o después. Al cabo de una larga discusión decidimos que era mejor ir de fiesta, apretar a toda gitanana hungaresa que se encontrará por medio y si no mojábamos, pagar la puta.

Como la fiesta fue un fiasco en general (sólo ligo uno y tampoco se la folló) de modo que voy directo al apartado donde contratamos las putas…

Después de la fiesta, con el sol picando en mi cogotera y una una buena mamada, lamentablemente de alcohol, nos dirigíamos hacia el apartamento. En algún lugar del recorrido nos acabamos separando, por un lugar, Artur y Francesc y por el otro Salvador, Felip, Santi y un servidor. Nosotros nos largamos directamente a la cama, sin nada que destacar en el camino. Los otros dos acabaron hablando con una fulana. Según su descripción, una gitana hungaresa echa polvo, con la falta de dos dientes pero que estaba muy buena, a día de hoy dudo esto último.

Llamaron a uno de nosotros para decirnos que traían a la puta y que nos fuéramos preparando, pero por mala suerte nuestra, nosotros ya dormíamos, y dormíamos con toda la papa encima, de modo que solo se enteró uno que venían con la gitana desdentada.

Cuando llegaron aquellos lo hacían con la puta, aunque Santi ya les había dicho que dormíamos y que no podríamos vejarla. Al ver a la desgraciada muchacha se dirigió a ella ” Get the fuck out, bitch” y se largó a la cama. Los dos pardillos, de mis amigos, se disculparon y se fueron, pero ella les barró el paso y les pidió los 50€ que habían acordado por follársela. Como buenos catalanes se negaron a pagar tal cantidad sin haber conseguido ni una cochina mamada. La puta al ver que no seria pagada amenazó con pegar a uno de ellos, incluso llegó a intentar darle un puñetazo en la cara, la lo mejor quería dejarle la dentadura como la suya. Al final, entre las ganas de ir a la cama y el miedo del chulo le lanzaron 10 miseros euros en sus pies y la dejaron junto al portal del apartamento.

Continuará…

Categoria: Vivencias
abril 23

Sant Jordi

Rosa i llibre

23 de abril, hoy es el día de Sant Jordi, patrón de mi querida Cataluña y el autentico día de los enamorados para los catalanes, donde hay rosas para ellas y libros para ellos.

Sant Jordi es un día triste para los matados a pajas. No es suficiente que no tengamos a nadie para regalar una rosa que, a más, las mismas mozas que nos ignoran en las discotecas, hoy nos persiguen por cada esquina queriendo vendernos una.

También encontramos aquellos losers que en tal día como hoy, regalan tantas rosas como dinero lleven encima, una para cada compañera de piso, otra para la ex y no olvidemos la rosa para la amante. Pero el colmo de los desgraciados, en el día de hoy, son los llamados Jordi que no tienen a quien regalar nada. Los únicos en toda Cataluña que son felicitados para su santo y, entre felicitación y felicitación, les preguntan: “¿Ya has comprado alguna rosa?” pero su respuesta siempre tiende a ser negativa.

Lección de vida para un catalán: Si has de tener un hijo que sea un matado a pajas, no le llames Jordi.

Categoria: Opinión, Vivencias
abril 4

El simba y el Saruman

Una de las mayores fantasías sexuales de los hombres es encontrar una chica que se deje correr en la boca/cara y si encima se come todo nuestro oro blanco, mejor que mejor. Yo, queridos lectores, os traigo dos practicas mucho más divertidas para hacer con nuestro semen y la hermosa cara de una guarrila, el Simba y el Saruman:

El Simba: Después de que se te corran en la boca, con la gotita de semen que te cae por la comisura de la boca, viene él y con su pulgar te la recoge para luego hacerte la marca en la frente igual que lo hace Rafiki (el babuino del Rey Leon).

Hacer el Simba

El Saruman: puedes estar chupándosela, masturbándolo o follandotelo, pero a la hora de correrse lo tiene que hacer en su mano con cuidado sin derramar ni una gota, para luego venir y restregártelo todo por la cara, ¡la mano blanca de Saruman!

Hacer el Saruman

abril 3

Autocomplaciencia

Autocomplascencia

Con una cerveza en una mano y la otra refregándome mi rabo. Miraba de lado a lado, Marcos y Pedro hacían exactamente lo mismo, nos miramos, nos reímos y volvemos a clavar nuestras miradas en la stripper que tenemos justo delante. Era una chica Polaco, olvido decir que estamos en Polonia, de larga y morena melena que le llega hasta sus redondos y pequeños pechos. Se nos acerca, nos lanza un giñó y nos dice – Chicos, ¿un privado?- Miro a mis amigos, Marcos ya daba palmas de alegría y Pedro tenía cara de asco. -Vamos Marcelino, ¿sí o no?- me pregunta Marcos. Discutimos un poco con la stripper y acordamos un precio, 60€ y una botella de Champagne para todos.

Entramos en una sala pequeñita, con un sofá largo y una silla en el medio de la sala, nos sentamos, los tres vamos empalmados. La stripper empieza hacer su número, se desnuda lentamente, a la vez que nos regala un baile “sexy”. De fondo suena una canción de Arcade Fire. La stripper se me acerca y con sus pequeñitos senos me levanta las gafas, le chupo una teta mientras que agarro la otra. Mala idea. Me da un guantazo con su mano derecha a la vez que chilla -Por eso no quiero a niños, no respetan nada- recoge sus pertenencias y nos deja allí sentados y con cara de pasmados.

Pocos minutos después nos estábamos dirigiendo hacia nuestro alberge y con 60€ menos, vaya noche. De lejos vemos como se acercan un grupo de cuatro chicas, cuando llegan a nuestra altura Pedro se dirige a ellas, en ingles, -Perdonad señoritas, ¿Queréis sexo?- se ríen y se largan sin decir nada. Al llegar al alberge decidimos hacernos unas pajillas para bajar la calentura. Estamos los tres sentados, cada uno en un retrete, llevamos cinco minutos dándole al manubrio cuando escucho un escupitajo – joder, he fallado- dice Pedro. Marcos y yo nos reímos de él. Seguro que tiene una diminuta berga, pobre infeliz. Minutos después Marcos salé corriendo de su retrete y abre la lavadora que hay justo delante nuestro, -no puede ser- pienso. Lleva agarrado su pene con la mano derecha, apunta y deja una larga y maloliente corrida dentro de la lavadora. Se tumba en el suelo y empieza a reír como un crio, pocos minutos después hago exactamente lo mismo. -He llegado hasta el fondo, la mía tiene más potencia- le digo. Esperamos a Pedro, minutos y minutos, el tío no se corre.

-Chicos, yo no puedo, vamos a dormir- nos dice Pedro con voz de cansado. Mientras Pedro y Marcos se acababan de vestir yo meto mi peludo culo dentro de la lavadora y empiezo a defecar -Rápido, pásame esa toalla- chillo. Me limpio el culo con la toalla, me visto y nos vamos hacia la cama.

abril 2

Las mejores morcillas

fiesta-laporta-3

No paraban de lanzarme cava por encima, entre Marcelino y Marcos me habían dejado perdido, pero yo no le daba mucha importancia, esa noche solo tenía ojos para Helena, una preciosidad de la capital, ojos marrones, bonitos pechos y admirable trasero. Pocos minutos después mis queridos amigos me obligaron a sacarla a bailar, que vergüenza, entre bailoteos y varios intentos por mi parte de lanzarme hacia sus carnosos labios, Helena se abalanzó sobre mí, agarro mi femenino trasero y me besó. En ese preciso instante se paró el mundo.

Entrecruzamos nuestras lenguas durante varios minutos. Le agarro de la mano y nos vamos hacia las afueras del pabellón donde se celebra el baile, la empotro contra la valla y saco al cubierto sus enormes senos. Empiezo a chuparlos, que bien que saben. Estoy muy cachondo pero mi pequeña morcilla no funciona, no se pone erecta, será culpa del alcohol. Siempre es culpa del alcohol. Ella saca al descubierto mi pequeño y rechoncho falo, empieza a manosearlo mientras yo sigo chupando y mordisqueando sus pechotes. -Ay que pechotes- pienso.

No estoy seguro del tiempo que llevamos allí, pero de golpe me giro y veo a Mónica a nuestro lado, le susurra algo al oído a Helena. Se tapa, guarda mi pequeña morcilla y me agarra la mano. Nos marchamos de ese lugar. Al día siguiente mis amigos me cuentan que Mónica nos aviso de que éramos el espectáculo de la noche, que varias personas nos estaban mirando y nos animaban a follar. Que panorama.

Me encuentro en medio de un bosque. ¿De un bosque?, estoy un poco perdido. Helena se desnuda de cintura hacia arriba y me desnuda completamente. Se arrodilla ante mí y empieza a chuparme el pirulo de nuevo. Ay está la chiquilla, dale que te pego, como si fuera un helado de fresa. Chupa y chupa, la verdad es que estoy muy caliente, llevo más de un año sin meterla en ningún agujero, pero no se levanta. Maldita polla como me puedes fallar en estos momentos. Le agarro por la cabeza, le saco mi pequeño nabo de su boca i le digo -Déjalo estar, esta noche no va a funcionar-. Nos vestimos y vamos hacia el coche de Marcos, llevan un par de minutos esperándome para irnos.

Delante  el coche nos damos un último beso, largo, intenso y con extra de saliva. Le agarro su bonito trasero. -Guarrilla!- Oigo chillar, es el cabrón de Marcelino.  Ella le dedica una peineta. Me subo al coche y nos vamos.

A la mañana siguiente me levanto con dolor en la espalda y en la cabeza. Encima tengo las piernas llenas de moratones y arañazos. -¿Qué paso ayer por la noche?- pienso.

marzo 31

En aquellas tetas holandesas

en aquellas tetas holandesas

Llevábamos un par de horas intentando hablar, yo balbuceaba palabras en inglés y ella se defendía cómo podía con el castellano. Mientras intentábamos conocernos yo no podía dejar de mirar sus enormes pechos. Madre mía como estaba la holandesa de los cojones. Solo podía pensar en desnudarla y comerle aquellas berzas tan bonitas que dios le había dado. Casi sin darnos cuenta se hizo de noche y tanto ella como yo teníamos que volver a nuestras caravanas a cenar, nos despedimos con un par de besos y quedamos al cabo de un par de horas.

 Después de cenar no podía dejar de mirar el reloj, tenia ganas de ir hacia el bar del camping, era el lugar dónde había quedado con Laura, con mi holandesa. A las doce en punto estaba en la puerta del bar, ella tardó unos minutos más en llegar, pero allí estaba. Guapa, deslumbrante y con sus magnificas tetas botando al andar. Nos cogimos la mano como un par de enamorados y dimos un paseo, en silencio. Al salir del camping nos sentamos en un banco, charlamos, reímos y nos mirábamos como dulces críos de 14 años enamorados. Cerré los ojos, acerqué mis labios con los suyos y la besé. La besé muy mal, demasiado mal, en aquel momento no había dado más que un par de besos a un par de chicas. Pero mis nervios pasaron al ver que ella también estaba confundida, para ella aquello también era nuevo. Nos pasamos toda la noche besándonos bajo las estrellas.

Pasé la mejor semana de mi vida, estaba medio enamorado de una chica que iba a dejar de ver en breve y ella sentía lo mismo que yo. Aquella noche era la despedida, ella se iba a Holanda y a mi me quedaban 3 días de vacaciones. Aquella noche quedamos delante de los lavabos, ella llegó nerviosa me besó en la mejilla y me llevo hacia dentro de las duchas de las chicas. Entramos en una de las duchas, ella me enseñó el condón que llevaba y me susurró al oído: “Quiero perder mi virginidad contigo”.

Nos besamos durante un largo tiempo, empezamos a tocarnos uno al otro, no sabíamos que hacíamos  todo aquello era nuevo para nosotros. Nos desnudamos y ella empezó a lamer mi cipote. Madre de dios, que placer. En aquel momento pensé – Las pajas a escondidas en el WC son una mierda-. Mientras ella me chupaba la polla empecé a magrear sus enormes senos, no me cabían sus grandes tetas en mis pequeñas manos de adolescente. Era mi turno, me tocaba comerle el coño, no sabía como hacerlo, primero empecé a lamer un poco por fuera, lamía con miedo, sin saber muy bien lo que me iba a encontrar. Finalmente entendí como se tenia que hacerlo y ya empezaba a darle placer. Decidimos que era hora de penetrarla, tardamos un par de minutos en poner el condón como tocaba y otro par de minutos en penetrarla bien. Una vez con la polla medio dentro de su vagina, empecé a cabalgarla.  Me encantaba. Ella tenia una cara de placer  mezclada con el terror. Me la follé durante varios minutos. Me corrí. Aquella me sabia a gloria pero también a poco. Pensaba que una duraba más follando.

Nos dimos una ducha, nos besamos y salimos a contemplar las estrellas como dos recién casados. Nos despedimos con un largo beso y me fui a la cama sintiéndome el hombre más poderoso del planeta.

Categoria: Vivencias
marzo 27

Quédate a dormir, solo a dormir

woman-sleeping

Esta historia de terror le paso a un amigo de un amigo mío. El muchacho invito a una bella mujer, de grandes senos y gran nariz, a su casa a cenar. Claro está, con la única intención de acostarse con ella.

Después de una muy buena cena y de beberse alguna que otra botella de vino barato, se fueron para la habitación, solos en la intimidad y acompañados por el que podía ser el mejor objeto en ese momento, una cama. Se pasaron horas y horas hablando de sus cosas: parejas, universidad, fiesta, … pero en ningún momento ninguno de los dos hizo el paso definitivo, ni un roce, ni un beso en el cuello, ni lanzarse de golpe a por el otro. Nada de nada. Estaban frente a frente dos personas Dodotis, (Persona que cuanto tiene un ligue fácil se hace caca, se raja en el último instante).

De esta manera, nuestros intrépidos amigos, siguieron hablando y hablando, sin decidirse a dar el paso definitivo para acabar follando. Así que llego la hora de irse a la cama, a dormir, ya era tarde y los dos tenían que madrugar. Se acostaron, juntos en la misma cama pero en cambio de retozar de placer el uno con el otro se fueron a dormir, por muy raro que parezca esta pareja paso de tener sexo y se fueron a la cama solo a dormir.

Amigos y amigas míos, espero que nunca vivan una historia de terror como esta.

marzo 26

Las putas no son de fiar

las putas no son de fiar

Borrachos y puestos hasta las cejas volvíamos de fiesta hacia casa, mis cuatro amigos y yo. Llegamos a una rotonda donde había una hermosura rusa, ojos verdes, rubia y de grandes senos, entonces nos pusimos a discutir si era una puta o no, finalmente para salir de dudas me acerque con el coche y directamente le pregunté -¿Cuánto por un cacahuete?- Se saco los cascos de las orejas y me dijo que treinta pavos por treinta minutos, puta barata. Dimos un par de vueltas a la rotonda al tiempo que discutíamos si teníamos que hacer una orgía con ella o no. Nos volvimos a acercar. -¿Cuánto por los cinco?, sin ningún gesto en su cara ni en su cuerpo nos contesto -Solo uno y treinta euros- dimos un par de vueltas más hasta que decidí que me la iba a follar, estaba tan puesto, tan borracho y tan caliente que tenía que meterla en algún sitio.

Mis amigos se bajaron al otro lado de la acera, yo cogí la puta en la rotonda y me señalo la gasolinera abandonada del lado. Después de pagarle la mitad del precio acordado, quince pavos, nos metimos en los asientos de detrás, me desnudé de cintura para abajo,  ella agarro mi cipote y puso un condón, le cogí la cabeza y le obligué a chuparme la polla, blanda como una buena morcilla, la chupo lentamente al principio, después con más ímpetu, tardo algún que otro minuto en ponerse dura, seguramente culpa del alcohol y el condón.

Cuando llevaba un par de minutos chupando, le dije que parará, que lo que yo quería era follar, se desnudo de cintura para abajo y se desabrocho la camisa, mostrando un depilado coño y unos enormes senos protegidos por los sostenes. Intenté penetrarla, pero ella no quiso, me agarro el cipote y lo introduzco en su enorme chochete, empecé a moverme, pero tampoco quería que yo hiciera algo, me obligo a estar sentado mientras ella “cabalgaba” encima mío. No estaba excitado, ni siquiera mi pequeño amigo se lo estaba pasando bien. Le agarre las tetas y intente chupárselas, pero no quiso, le propuse sexo anal, una mamada sin condón, una cubana y mil porquerías más, pero la muy puta, nunca mejor dicho, no quiera hacerme nada de nada.

Al cabo de 10 minutos de que estuviera follándome, si a eso se le podía llamar follar, se enfado conmigo, saco mi polla de dentro suyo y empezó a chillarme -¡Tu eres un depravado y hablas mucho. Me voy !- sin decir nada más salió del coche y me dejo con el condón puesto y una erección.

Recogí a mis amigos, nos fumamos un par de cigarros y para casa, entre risas y erecciones.

Y es que amigos míos, las putas no son de fiar…

Categoria: Vivencias
marzo 25

Cincuentona

cincuentona

Observaba a las diferentes mujeres que pasaban por mi lado, mujeres echas y derechas, con sus arrugas, sus tetas caídas y alguna que otra cana en el pelo. Después de varios minutos de estar sentado en el banco y contemplar con todo el descaro del mundo la belleza de todas las mujeres que pasaban a mi lado, llego, ¿y quien llego?, pues llego mi cita, que como no podría ser de otra manera era una cincuentona, bueno tenia 49 años pero es más divertido usar el termino cincuentona.

Era la primera vez que nos veíamos desde aquel encuentro casual en el metro de Madrid. Dolores vestía muy elegantemente, con una camisa blanca y un pantalón negro muy ajustado que marcaba su pequeño trasero, iba maquillada, para mi humilde gusto, demasiado y complementaba su atuendo con varia joyas. La mujer, mi mujer, tenia un cuerpo pequeño, de no más de metro setenta, delgada y con unas pequeños pero bonitas tetas, o eso parecía a simple vista.

Nos saludamos y nos fuimos hacia el bar más cercano a tomar un café rápido, aunque habíamos quedado para comer ella dijo que no tenia hambre, que tan solo quería un café rápido. Nos tomamos el café, no tardamos más de 15 minutos, mientras tanto charlamos un poco de nuestras vidas, trabajos y un poco de política. Hasta que ella se levanto, pidió la cuenta y me invito a ver su despacho, la MQMF (madre que me follaría) trabajaba de pedagoga y tenia un pequeño piso donde recibía a sus clientes. Me enseño su pequeño despacho y nos sentamos en un par de butacas que tenia, empezamos a hablar de la vida, ella no estaba casada y tampoco tenia hijos, poco tiempo después se levanto de su butaca y se sentó en el respaldo de la mía. El corazón me latía más rápido que nunca, estaba empalmado y asustado.

Yo tenia miedo, no estaba seguro de si ella quería lo mismo que yo. Al fin y al cabo ella era un mujer ya echa mientras yo era un yogurin inexperto a su lado. Supongo que debió notar mi poca seguridad porqué sin decir nada, ni vacilar, me giro suavemente la cabeza con sus manos y me besó. Un besó largo, suave y con extra de saliva por su parte. La agarré de la cintura y la obligué a ponerse encima mío, ella notaba mi duro pene, la acariciaba y la besaba sin parar, estaba muy cachondo.

Cuando me cansé de besarle empecé a desabrochar su bonita camisa, poco a poco, pero antes de acabar, ella me dio un suave golpe, me lanzó hacía atrás y rápidamente me saco los pantalones y los calzoncillos y empezó a chupar mi erecto amigo, el pene. En ese momento se me encendieron los ojos, me brillaban más que nunca, estaba ilusionado y con un poco de miedo, no todos los días puedes joder con una cincuentona y nunca antes había caído una torre tan alta. Mi querida cazadora de yogurines me estaba haciendo la mejor mamada que había saboreado mi polla. Cuando se canso de chupar, se levantó y se desnudo sola, no me dejo tocarla, me obligo a observar como se iba sacando lentamente cada parte de su vestimenta, hasta que estuvo desnuda ante mi. En ese momento, mostró un cuerpo frágil, lleno de arrugas y con las tetillas caídas, aún así, me puso más cachondo.

Me obligo a levantarme, se sentó ella y abrió las piernas, era mi turno, ahora tenia que comerle su viejo coño, por cierto estaba bien depilado, se lo comí de la mejor manera que supe, estaba asustado, a ella le habían comido su preciosa vulva un millar de veces. Aún así quedo más que satisfecha, lo se, soltó una gran frase para mi -Tienes muy buena lengua-.

Pocos minutos después empezamos a follar, no era la vagina más bien lubricada en que había metido mi polla, pero no me podía quejar, no estaba nada mal para tener cincuenta años. Estar follando en la butaca era demasiado incomodo, nos dimos cuenta bastante rápido, y nos pusimos en el suelo, con la clásica postura del perrito, muy cómoda. Pasamos por alguna que otra postura más, antes de acabar, ella encima, después yo, otra mamada y cabalgada final. Cincuenta años, puede ser lo vieja que todos vosotros queráis, pero como se movía, amigos míos.

Eché mi querida leche encima de su delgada y morena barriga. Nos vestimos, nos dimos un par de besos y nos despedimos con un hasta la próxima semana.

Bien, por ahora parece que tengo un polvo con una “mami”, aunque nunca ha  sido madre, asegurado por un tiempo. A disfrutar y aprender mucho.

Categoria: Vivencias