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El liberalismo de mi polla

El problema de Japón

El problema de japón - Sucias Fantasías

Una noche más, cual chiquillo, había acabado jugueteando con las manos de una japonesa en un pequeño bar de la ciudad de Kyoto. Ella, una mujer hecha y derecha, de 45 años y que trabaja en la banca privada estaba divorciada y vivía con sus dos hijos de veinte y pocos años. Casi la misma edad que yo.

Y una noche más que no follé. No conseguí ni un cochino beso. Aunque ella se pasó dos horas repitiendo lo mucho que le gustaba y lo maduro que le parecía. “Un besó simboliza nuestra unión como pareja” me soltó.

Este es uno de los muchos ejemplos que os podría explicar de las dificultades que hay para echar un triste polvo en Japón. No existe el sexo, solo el amor. El amor de verdad.

Siete días antes de conocer a la cuarentona, en el mismo local, conocí a unos maestros universitarios de Kyoto. Él, americano y ella japonesa, los dos solteros. Me explicaban que (según ellos) más del 90% de las parejas japonesas se conocen en la universidad o en el trabajo. Ya que, los japoneses son tan tímidos que no podrían hablar con otra persona del sexo opuesto fuera del mundo profesional.

La gran mayoría no tienen pareja. La gran mayoría no quiere pareja. Y aquí viene la gran pregunta, ¿Cómo satisfacen sus impulsos sexuales?
Las ciudades japonesas están llenas de bares de chicas, chicos, casas de citas, bares de mamades y todo tipo de establecimiento sexual que puedas llegar a imaginarte. Y sí, tanto ellos como ellas utilizan estos servicios.

El sexo pagado es sexo por placer. El sexo “gratuito” es amor.

Triste vida la de un japonés.

Soy un gran patán que toma cervezas y fuma habanos. Así es como debemos ser, así es como Dios quiso que fuéramos todos los hombres.

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