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Sucias Fantasías

El liberalismo de mi polla

Las chicas de otros

Sucias Fantasias - Levantarle la chica a otro

PARTE I 

Duo dinámico

Me encuentro junto a un vasco, cocinero, en un evento de vinos. Pasamos las primeras dos horas, solos, charlando de política española, fútbol y mujeres japonesas.
Él esta ansiado, hace un par de semanas que su novia japonesa había cortado con él vía WhatsApp, y aún no había podido redimirse.

Ve a dos chicas solas, muy guapas, parecen tener cerca los 32-34 y me pide que vayamos a hablar con ellas. Nos sentamos en la misma mesa. Empieza el juego.

Pronto saca a relucir “sus logros”: 2 restaurantes en Bilbao y jefe de cocina de un hotel de lujo en Japón. Googleo su nombre. Nada. Es un charlatán. Es demasiado agresivo con las chicas, e intenta emborracharlas rápidamente. Me aburre. Le dejo solo.

A los pocos minutos las chicas me vienen a buscar. -por favor, siéntate con nosotros-. Él sigue con su agresiva táctica. Le dejo a lo suyo y me pongo a comentar la jugada con el camarero.

Las chicas me piden mi contacto y me dicen de quedar mañana. Son muy guapas. Les digo que si y les doy mi número. Veo como las venas del vasco se van inflando y me suelta -¡La hostia! no te metas, quiero ligarme a la de la derecha-. Me voy, le doy vía libre. Ellas notan el porqué y muestran su incomodidad.

La chica de Kobe y el guaperas de Osaka

Al poco de levantarme de la mesa de las chicas y el vasco, me presentan lo que parece una pareja de unos 45 años. Ella habla inglés perfectamente y empezamos a conversar. Le pregunto si están casados y me dice que no, que se acaban de conocer. Vía libre.

Él es muy guapo, cuerpo atlético y bronceado. Con un toque a chulito de playa. Ella viste muy elegante, vestido Fred Perry, de los que me gustan y pelo corto. Con una sonrisa siempre en la cara.

Ella y yo seguimos a lo nuestro, él al no hablar inglés se queda fuera de la conversación. Se vacían nuestras copas y me levanto a por dos más. -Eres un caballero- me dice con los ojos brillantes. Él ve su derrota y decide dejarnos solos.

Nos sentamos en una mesa. Y a los pocos minutos ya nos estamos besando. La mejor de todas. Es increíble. Mi polla lo nota y se endurece.
Seguimos durante un par de horas sentados, jugando con nuestras manos y lenguas ante la atenta mirada de los asistentes. Los Japoneses no se besan en público. Aunque noto que está avergonzada, el alcohol y las ganas de ligarse a un joven europeo le dan energía y descaro para seguir con nuestros juegos semi eróticos.
Tengo que irme, he quedado para cenar con unos amigos. Me acompaña hasta la estación. Manoseos de polla, coño y tetas van siguiéndonos hasta mi punto de reunión. -Me da mucha vergüenza todo esto, pero me excita mucho- Me susurra.

– Tienes libre el sábado, ¿Me enseñas Kobe?
– Sí, por supuesto. Tengo muchas ganas de volverte a ver
Nos besamos durante unos largos segundos.
– Que vergüenza, todos los niños están mirando como una vieja como yo besa a un chico tan joven.

 

 

Soy un gran patán que toma cervezas y fuma habanos. Así es como debemos ser, así es como Dios quiso que fuéramos todos los hombres.

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