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Sucias Fantasías

El liberalismo de mi polla

Lloraré y lloraré

Sucias Fantasias - llorare y llorare

Me encuentro el mismo bar de hacía dos noches, esta vez nos acompaña la música de los “Gipsy kings”.

En la barra nos encontramos un chico japonés de mediana edad con pintas de virgen y yo. En el sofá de detrás nuestro dos preciosas japonesas de unos treinta y largos, acompañadas por un alcohólico que no deja de manosear a la más guapa, que además parece la más fresca del duo.

Pasaron por mi estómago unas tres cervezas hasta que la segunda de las chicas reuniera el valor para sentarse a mi lado, hasta entonces solo se había dignado a contemplar el festival erótico que se estaba montado su amiga.

Necesitó otras dos cervezas para empezar con los juegos de mano. De nuevo los terribles preliminares japoneses. Aquel pequeño bar se había encaprichado a que viviera una segunda adolescencia sexual acompañado de maduritas japonesa.
Torpes besos, toqueteos por debajo de los pantalones y la falda. Una y otra vez. Como en un bucle infinito durante las siguientes dos horas.

Me levantó para ir a visitar la sede del PSOE. Cagar y mear.

A la vuelta me empieza a contar sobre la vergüenza que le dan nuestros actos. Se quiere ir a casa sola. Me bebo mi cerveza, le doy mi contacto al camarero y me despido de todos.
Nuestras miradas se cruzan y por sus ojos empiezan a derramarse las primeras lágrimas. No entiendo nada. De nuevo una japonesa llorando.

No me queda paciencia para volver a contemplar una escena tan lamentable. La derecha no pierde el tiempo. Adiós pequeño bar musical, ha sido un placer.

Soy un gran patán que toma cervezas y fuma habanos. Así es como debemos ser, así es como Dios quiso que fuéramos todos los hombres.

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