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Sucias Fantasías

El liberalismo de mi polla

Mexicanos, negros y una virgen

Sucias Fantasias - Mexicanos, negros y una virgen japonesa

Había llegado a Osaka. La ciudad del placer en Japón. La pequeña Berlín oriental. O si más no, esto es lo que me habían dicho.

Viernes noche

Había sido un día muy entretenido. Tarde movida charlando sobre techno, drogas, sexo y fiestas con una pequeña y juguetona japonesa.
Por la noche cené con una pareja local que podían beber más alcohol que yo en mis mejores épocas.

Pero bien. Vamos a lo que realmente importa.

23 pm
Me encuentro dentro de un club, donde el tema más exitoso es “Despacito”, y que bailo junto a dos mexicanos. Con tan solo una mirada nos entendemos, sabemos que hay que hacer. Nos acercamos y trazamos el plan. Hay que encontrar un poco de fiesta en forma de pastillas.
Nada. Estamos en el único club sano de la ciudad.

Cerca nuestro se encuentran unas mariposas negras bailando locamente. Les preguntamos si llevan algo de placer con ellos. -Mi polla es mi fiesta- me responde la más alocada de aquellos “machos”.

02 am
Los mexicanos empiezan a desmelenarse y mostrar su lado oscuro. Aquello olía a homosexual por todas partes.
-Venga locas, hagamos una ronda de besos- nos chilla el más pequeño de los dos. Nos besamos. Primero el pequeñajo y yo. El pequeñajo con su novio. El novio conmigo. Fue divertido, era el primer beso decente que recibía por tierras amarillas.

Unos minutos después se acercó uno de los negros. -Tengo envidia, bésame-. Nos besamos.
Los cuatro juntos. El enano mexicano propone de hacer una orgía. Joder no, me niego. Besarse es divertido, pero dejar que el tercer mundo te toque el miembro viril es otra muy diferente.

04 am
Me encuentro en uno de los sofás del club hablando con una jovencissima japonesa, cuando de repente. PUM. Vemos como el más pequeño de los mexicanos se desploma delante nuestro. Se intercambiaron varios puñetazos con su novio hasta que la seguridad se los llevó.

Enfocado de nuevo en la conversación con la chica. 20 años, virgen. Nunca ha besado a ningún chico. Me cuenta que ha venido con unos amigos/as y que entre ellos se encuentra el chico que le gusta. Me lo presenta, hay que decir que el tío esta muy bueno.

Seguimos con nuestra conversación, ella quiere besarle esta noche pero tiene miedo en hacerlo mal. Me pide consejo y mi respuesta es -No te puedo aconsejar de como besar a un chico, solo mostrarte como hacerlo-.  Su rostro se vuelve rojo como un tomate.

La beso. Veo como lentamente cierra su ojos e intenta disfrutar de su primer beso. -Nada mal, le gustará. Lánzate- le susurro y me voy.

Sábado por la mañana

7 am
Me encuentro paseando en busca de algún lugar donde comer y serenarme. Había sido una noche un poco extraña.

En la esquina de una calle me encuentro una joven nipona fumándose un pitillo. Me sonríe, le sonrío y me acerco a ella. Trabaja de camarera en un pub que abre 24h. Nos sentamos en el suelo y charlamos lo que ella tarda en fumarse otros cuatro cigarrillos.

-Tengo 30 minutos libres, venga te invito a una copa- me dice. Enteramos y nos sentamos al fondo del local. Todos los sofás están llenos de parejas besándose. Nosotros no vamos a ser menos. La beso.

A los 30 minutos de reloj, vuelve detrás la barra, nos besamos y nos despedimos.

8:30 am
Por fin llego a mi habitación. Una ducha, una paja y a dormir.

Soy un gran patán que toma cervezas y fuma habanos. Así es como debemos ser, así es como Dios quiso que fuéramos todos los hombres.

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